Una conversación sobre el amor
13 de Febrero. Tomé el colectivo en la misma esquina de siempre, y me senté en el asiento de adelante.
Estoy acostumbrada a que los choferes me hablen. Algunos me ubican, y otros simplemente necesitan a alguien con quien conversar. Me verán cara de psicóloga, quizás.
Esta vez, el colectivero hizo referencia al Día de San Valentín.
- Muchas parejas salen esta noche a celebrar – me dijo. Y usted, ¿va a salir a celebrar?
- Puede ser – contesté.
Resulta incómodo que un extraño te pregunte cosas tan privadas.
- ¿Usted está con alguien? – preguntó él.
- A lo mejor…
- ¿Cómo es eso? Una chiquilla tan linda como usted debiera tener con quien salir.
Sonreí. Se me ocurrió que tal vez podría revertir esa incómoda situación y tomar yo las riendas de la conversación.
- Y usted, ¿va a celebrar San Valentín? – inquirí con una pizca de malicia.
Cambió la expresión de su rostro y tardó unos segundos en procesar la pregunta. Quizás lo que me iba a responder era predecible:
- No, yo no. Después de tantos años, uno pasa a sentir cariño nomás. Se pasa al acostumbramiento…
Me horroricé. ¿Acostumbramiento? Y todo lo que hubo antes, ¿dónde quedó? ¿Se murió? ¿Lo mataron? ¿O lo dejaron crecer como una planta silvestre de esas que crecen a la intemperie si y sólo si las condiciones del tiempo ayudan?
El paradero estaba cerca. Tuve ganas de decir una última frase antes de bajarme, pero preferí callar. Recordé a John Baines diciendo: “El amor debiera ser algo volitivo“. Quise dejarle algo de mí antes de bajarme, pero tuve miedo de que no comprendiera la magnitud de la palabra “voluntad“, tal y como ocurrió con Él hace muchos años.
A lo mejor yo aún soy muy joven para dimensionar su significado.
