Detrás de cada gran mujer
8 de Marzo, día internacional de la mujer: la continua lucha por la igualdad de género. Me gusta y no me gusta. Me gusta ser mujer, que me inviten a un trago, tener la posibilidad de dar a luz y ser mamá; usar zapatos de tacón y ropa muy femenina (ahora que estoy más grandecita, puedo darme el gusto de vestirme como toda una “mujer”); y también me gusta que me abran la puerta del auto o que me corran la silla para sentarme, costumbres ya tan olvidadas por los caballeros. Pero no me gusta que este día sea un recuerdo de que las mujeres seguimos por debajo de los hombres, que somos el “sexo débil”, que tenemos que ganar menos, que todavía somos discriminadas. Yo no me siento así, porque estoy convencida de que la discriminación parte por casa, a modo de profecía autocumplida: me creo discriminada, me comporto como si me discriminasen, y luego finalmente me discriminan por actitudes que no tienen por qué tener relación con mi condición de mujer.
Soy mujer y me encanta serlo, pero pienso que hoy también debería ser el día de ellos: no sólo porque hacen los asados más ricos, sino porque procuran querernos en vez de entendernos (imagino que no debe ser nada fácil, especialmente cuando andamos en “esos días”). Reconozcámolo: detrás de cada gran mujer hay un gran hombre. ¿O no? Y si no, es porque el hombre no es el apropiado, o porque la mujer no se quiere lo suficiente a sí misma y/o no está haciendo valer sus derechos.
Felicidades a las chicas guapas (todas guapas por igual!)… y a ellos por aguantarnos!
