La operación
A La Perla nunca le gustó su nariz, porque ésta hizo su aparecida triunfal y nada grata entre los once y los doce años de edad. Quizás doña nariz se aburrió de que le dijeran que era demasiado pequeña, y que pasaba desapercibida en la cara de La Perla.
La Perla, acomplejada siempre por su nariz, porque además de ser fea no le dejaba respirar, un día decidió operarse. Se había cansado de ser un patito feo, de su nariz superlativa a la cual estaba pegada, y de no poder una buena mezzosoprano ni siquiera en la ducha. Y se operó.
El día de la operación llegó. La Perla se entregó a lo que viniera, venciendo el miedo a la desnudez al estar con esa batita que nada tenía de sexy, y venciendo el temor a perder la dignidad al usar la chatita para hacer pipí, o que le limpiaran el popó por no ser capaz de levantarse al baño. Con haberse paseado en cama por los pasillos de la clínica, ya se sentía como toda una Cleopatra.
Y así estuvo La Perla: una semana entera con yeso y tapones en su nariz, durmiendo semi-sentada, dudando si sentirse como una momia o como la novia de Frankenstein por haber ido en contra de su naturaleza humana. Pensó que nunca más sería capaz de hacer algo así.
Pasó una semana, y La Perla pudo ver al fin su nueva “nariz de chancho”, como ella misma la bautizó. ¡Y hasta tuvo pesadillas! Le costó aceptar su nueva imagen más infantil, no ver más en el espejo ese pedazo de nariz que antes le sobrara.
Ya no había más complejo, ni necesidad de llevar su escudo de armas a todos lados. Pero la tristeza no se había ido todavía. Ahí fue cuando La Perla se dio cuenta de que lo más importante era que le hiciera una cirugía a su alma: despojarse de lo inútil y doloroso y poner injertos de dulzura y alegría.
La Perla se llamaba Claudia.

5 Comentarios
Ja!! lo tendrias q haber hecho antes lo de la cirugia al alma…siempre te dije…no hay q avergonzarse de lo q se tiene en el propio cuerpo..independientemente de q no respirabas bien.
Y poneme en tus favoritos.
Besos!!
Te quiero mucho!!
Qué buena reflexión! A veces pensamos que el problema está afuera porque es más fácil de solucionar. Y el caos interior hace que cuando nos miramos al espejo centremos nuestra atención en los defectos, y no en lo lindo que seguramente tenemos para mostrar.
Sos muy linda, no lo dudes nunca.
Besos.
Спасибо автору, доходчиво даже для меня
Que bonita forma de narrarlo
Lo bueno es que la cirugía del alma no necesita doctor, sino que el paciente es capaz de hacérsela.
Спасибо автору, доходчиво даже для меня